La decadente belleza italiana


Gep Gambardella es un voyeur de las historias ajenas

VALORACIÓN 5/5

Una de las revelaciones del año y, por qué no, de la década, es La Grande Bellezza, propuesta de Paolo Sorentino sobre el paso del tiempo y la banalidad de la vida. Ganadora del Oscar a Mejor Película de no habla inglesa, esta fábula romana explora la belleza y la decadencia de una ciudad única en el mundo. Así como sus habitantes, personajes entrelazados y grotescos, que parecen salidos de un film de Federico Fellini.

Toni Servillo es Gep Gambardella, un escritor y periodista que vive de los beneficios de su primera (y única) novela. Un vividor sucumbido al voyeurismo, un gentleman italiano que vive de forma independiente rodeado de belleza.

Un fantástico Toni Servillo interpreta a un periodista amante de la belleza y decadencia romana

Ésta no es una película para todo tipo de públicos: el espectador medio la considerará “lenta, ausente de diálogos y con poca acción”. A lo que hay que añadir que más que mostrarnos explícitamente las cosas, nos las insinúa. Es un film reflexivo, que nos transmite ideas muy actuales y universales; un viaje a la cultura italiana, culminación del esteticismo y a su vez de la decadencia. Por la mañana sólo hay luz y clasicismo; por la noche el desfase y lo grotesco son los auténticos protagonistas.

Sorrentino ejerce una potente crítica a la sociedad del siglo XXI, y sobretodo a la italiana: una sociedad cada vez más obsesionada con la eterna juventud y las apariencias.

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