The Master, viaje a lo desconocido


Joaquin Phoenix en una de sus muchas facetas de su personaje

VALORACIÓN 3/5

¿Se puede cambiar la personalidad de una persona? ¿Hacer como si no hubiese pasado nada? No todas las mentes son iguales, y el individuo esconde muchos secretos. La nueva (y polémica) película de Paul Thomas Anderson, ‘The Master’, trata de resolver éstas preguntas, aunque no acabe de quedar demasiado claro.

La película intenta retratar los métodos del culto de la Cienciología, secta fundada por Ron Hubbard en la década de los 50. A través del protagonista, un exmarine traumatizado después de la Segunda Guerra Mundial, el espectador se adentra en un universo ajeno a la realidad del momento. Como en todas las películas de P. T. Anderson, los personajes son seres inadaptados, traumatizados y de personalidades complicadas. Joaquin Phoenix es un tipo con graves problemas mentales, y se siente inadaptado en una sociedad conservadora y clasista. Su interpretación es extraordinaria. Desde su primera aparición en pantalla cautiva y desagrada a la vez, es una interpretación digna de Oscar. Lástima que (aparentemente) no se lo vaya a llevar.

Philip Seymour Hoffman, actor habitual en la filmografía de Anderson, repite con el director norteamericano. Se mete totalmente en la piel del líder de la secta, y resulta tan cautivador como su personaje. Hipnotiza al espectador de la misma forma que lo hace con sus creyentes en el film.

También destaca la presencia de Amy Adams, quien interpreta a la esposa del líder de la secta.

La fotografía y ambientación son impecables, pero la película es un poco pesada y en ciertos momentos ralla lo filosófico. Para el espectador medio es un filme aburrido y puede carecer de sentido, pero hay que ir más allá. No obstante, el guión es muy flojo. si no fuera por las interpretaciones (especialmente la de Phoenix) ‘The Master’ no llegaría ni a película correcta. La reflexión post-visionado nos ayuda a entender las claves de la película: el trauma del individuo, la dualidad bien-mal, realidad-no realidad, los deseos e impulsos más primarios, los valores sociales de la época….Pero sobretodo la locura. Quién está más loco? El esquizofrénico o el creyente de un culto falso? El espectador decide.

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1 comentario

  1. El guion es una pena. Digamos que una interpretación como esta, merecía algo mas que tópicos y mas tópicos…..Saludos

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